Lo que parecía una escena de película terminó desatando una fuerte controversia política en Bogotá. La presencia de uniformados con fusiles en el techo del Capitolio Nacional, durante las protestas del miércoles 14 de octubre, generó cuestionamientos entre congresistas y encendió el debate sobre las medidas de seguridad adoptadas durante la jornada.
El presidente del Senado, Honorio Henríquez, explicó que la presencia de los uniformados respondió a una solicitud del equipo de seguridad del expresidente Gustavo Petro, presentada ante la Secretaría del Senado el martes anterior.
Según el senador, la medida buscaba reforzar la seguridad de Petro durante las actividades programadas en la Plaza de Bolívar, donde se concentraron manifestantes de sectores de oposición y organizaciones gremiales.
Sin embargo, la explicación no apagó la polémica. El representante Gabriel Becerra cuestionó la presencia de militares con fusiles en la parte alta del Congreso, mientras que la representante Mafe Carrascal Rojas acusó al Gobierno de buscar intimidar una movilización pacífica y defendió el derecho a la protesta. Así, una medida que, según el presidente del Senado, fue solicitada por el esquema de seguridad de Petro terminó convertida en un nuevo pulso político entre el Gobierno, la oposición y los defensores de la movilización social
